El despertar



El Real Madrid estaba/está sumergido en una crisis de la cual hasta se hablaba de una posible destitución del técnico. Valoramos los problemas en los que se encontraba el equipo -aún hay que ver si siguen estando presentes-. Y a qué se debe que haya resurgido, parcialmente, de sus cenizas.

Empezando por la portería, encontramos a un Keylor apagado debido a todo lo que se ha hablado de la -ya imposible- llegada de Kepa. Falta de concentración, lo que conlleva pérdida de agilidad para no llegar donde antes sí llegaba. Seguimos por la línia defensiva. Con Sergio Ramos en baja forma, debido a su increíble irregularidad en una temporada sumado a la reciente lesión y a Varane con falta de galones para demostrar que puede ser el jefe de la zaga, se le ha visto blando y mal posicionado en muchas ocasiones, como pudimos observar contra el Deportivo. Unos centrales, que con Vallejo sin apenas minutos, Nacho Fernández ha sido el único que ha conseguido cuajar buenos partidos y que, inexplicablemente, no ha sido titular cuando los dos primeros estaban disponibles. 

A continuación vienen los laterales. Unos laterales que al 100% son los dos mejores del mundo y que en este comienzo de temporada han estado irreconocibles. Se proyectaban arriba y dejaban muchos espacios atrás con los que los rivales le hacían mucho daño al Madrid. Centros imprecisos, fallo en la toma de decisiones, etc. Aunque hay que mencionar que con el 4-4-2 en rombo eran los únicos que ofrecían amplitud al equipo y al estar solos, muchas veces estaban en inferioridad lo que les llevaba a cometer los errores antes mencionados.

Y ahora llegamos al centro del campo. Casemiro, correcto porque tampoco se espera que de él salga mucho fútbol. Kroos y Modric han bajado el nivel al que nos habían acostumbrado y por eso los considerábamos los mejores del mundo en su puesto. Muy faltos de confianza, lo que hace que un Kroos, muy espeso, no ayude a sacar el balón jugado. Todo y sabiendo, que Casemiro solo no lo puede lograr. Modric no filtre balones a los delanteros, muy estrechos y sin espacios, que no daban altura ni estiraban al equipo y hacían que el equipo se ahogará.

E Isco, un mundo aparte, en totalidad de condiciones se puede considerar el jugador con más calidad del Madrid, y por consecuencia, el más vistoso. Lo que le hace tener el beneplácito del Bernábeu, al contrario que su principal competidor, Gareth Bale. Volviendo a los problemas del malagueño. Lo encontramos agotado por tener que ir a ayudar a los laterales a crear la superioridad a la que muchas veces llegaba tarde. Y que, sin confianza, dejó de ser ese aire fresco que necesitaba el Madrid y que tantas alegrías le dió en Champions. 

Porque recordemos que en la Champions, los equipos te juegan de tú a tú, lo que hace que los equipos no se encierren y puedas atacar por el centro. Pero en LaLiga, todo y ser la liga más parecida, los equipos menores se encierran para encajar el mínimo de goles posibles. Y ahí es dónde aparece el 4-3-3 o 4-4-2 en línia (con los que Zidane ha conseguido sus mejores partidos: Sevilla y Dépor, respectivamente). Sistemas con jugadores de banda que abren el campo y hacen a su vez que los rivales tapen bandas. Que a su vez hace que se creen espacios en el medio para que el Madrid pueda penetrar. Pero esa no era la situación, la realidad es que con Cristiano estrecho e incomodo sumado al ultrabajón de Benzema, el Madrid perdió determinación arriba y se encontraba en una sequía goleadora nunca antes vista desde que Cristiano llegará a la capital.

Ahí, aparece Gareth Bale. El artífice de la mejora de este Real Madrid que todo y estar lesionado la mayor parte de la vigente temporada, ya es el máximo goleador del conjunto empatado con el portugués. La vuelta de Bale viene de la mano con que el Madrid vuelva al 4-3-3 con el que se vuelve a abrir el campo, que se creen superioridades por fuera y los laterales no tengan la responsabilidad de tener que ser más un extremo que un lateral, propiamente dicho. 6 de los 7 goles vinieron de un centro, pero esta vez precisos. Este tiene que ver con que es más fácil defender un jugador estático que está esperando un centro que si entra en carrera desde izquierda hacia el centro. Y ahí es dónde vimos cómodo a Cristiano y aunque se le resistiera el gol, al final anotó dos. Hay que añadir que no todos los centros eran de los laterales como venía siendo habitual, sino que también Bale centró e incluso Ronaldo.


El 'bicho' odia la diagonal de dentro a fuera y ama la de fuera a dentro, para rematar

Total, el Madrid vuelve a carburar gracias a dos grandes claves: La vuelta estelar del 'Expresso' y la vuelta de su sistema de juego característico. Y en La Coruña se juntaron esas dos y ahí tenemos el resultado.

Comentarios

Seguidores