Los invencibles


Esta es la segunda temporada de Pep Guardiola en el Manchester City, y, tras una primera temporada un poco dubitativa. Esta temporada está rompiendo todos los récords: 20 victorias, 2 empates, 0 derrotas; 62 puntos de 66. Y por si fuera poco, es el equipo menos goleado de la Premier con 13 goles en contra y el más goleador, con 64 a favor. A 15 puntos del segundo y con una diferencia de goles de casi el doble que su perseguidor más directo, eterno rival y vecino de la ciudad. Sumándole que ha pasado como primero de grupo en Champions.

Pep ha convertido a este City, en lo que todos sus equipos han sido. Un conjunto que tenga el total dominio del partido a través del balón. Para que con este juego, elogiado y criticado a partes iguales, consiga ganar muchos partidos, y por consecuencia, títulos. ¿Y cómo lo está consiguiendo? Analizamos las claves.

El español, cree que es indiscutible sacar el balón jugado desde atrás y lo hace mediante dos métodos. Y depende de donde esté Kevin De Bruyne, su jugador estrella, se utiliza uno u otro.

Con la obligada reconversión de Fabian Delph al lateral (por la lesión de larga duración de Benjamin Mendy), y, obviando que Fernandinho no es Busquets. Delph se acerca hacia el centro y forma un doble pivote con el brasileño, para crear un cuadrado entre los dos centrales (Stones y Otamendi) y los dos pivotes (Fernandinho y Delph). Lo que les hace estar en superioridad cuando el rival les plantea la presión. Este cuadrado pasa a ser un rombo, cuando De Bruyne se incrusta como interior y deja a Silva cerca de las inmediaciones del área rival, donde se siente más cómodo. 

Guardiola ha encontrado en Kevin a su hombre franquicia, como hizo en Barcelona con Messi. La evolución del jugador de la mano del técnico de Santpedor es palpable a simple vista. El belga era un jugador muy vertical que se encontraba a gusto en espacios abiertos y con campo para correr como ya demostró en la Bundesliga, llevando a su equipo (Wolfsburgo) a quedar segundo sólo superado por el equipo que en aquel tiempo entrenaba su entrenador actual, ese que le ha lanzado al estrellato.  De hecho, hasta esta temporada seguía siéndo el jugador de tres cuartos de campo que esperaba que le llegará el balón para, a partir de ahí, empezar a jugar. Portador de contragolpes perfectos dónde la mayoría acababan en gol, gracias, en parte, a su espectacular zancada y su habilidad para superar rivales. Guardiola lo ha cogido y ha hecho de él un jugador muchísimo más completo, de todo el campo, no sólo de zona de finalización.

Kevin De Bruyne se ha sacrificado y ahora el City domina la Premier. 

Para eso, 'Sargento Pep', como lo apodan en Manchester, ha sacrificado esa parte de media punta para convertirlo en un interior, en una conversión que se asemeja a la del croata Luka Modric, más o menos. Esto se debe, cómo ya he mencionado antes, a que Fernandinho no es un prodigio en el manejo de balón ni en encontrar línias de pase. Todo y que lo está mejorando mucho, porque recordemos que el brasileño despuntó en el Shakthar más como 'box to box' que como mediocentro posicional. Lo que hace que el belga baje a recibir en campo propio, para poder salir con el balón jugado mientras los 'Cityzens' avanzan en bloque. 
Y hay otras dos formas: Salir tocando pero sin arriesgar, o, que Kevin explote esas cualidades de años anteriores. Con su espectacular zancada y su habilidad para sortear rivales, el conjunto de Guardiola se plante en campo rival. Donde está el otro artífice de la temporada redonda del equipo celeste: David Silva.

El año pasado, Pep sabiendo de que los dos son más media puntas que interiores decidió alinearlos más arriba. Y así perdió la esencia Guardiola, era un equipo vertical. Con el sacrificio de De Bruyne, el canario está disfrutando el doble, porque está jugando 'entre líneas' donde a él le gusta moverse y desarrollar su juego. Cuando recibe Silva, pausa el juego, llega el belga, se incorporan los laterales, los extremos buscan el balón para irse en uno contra uno y los delanteros (Agüero y Gabriel Jesus) usen su movilidad para tirar desmarques o para hacer la jugada, que hace que Streling sea el máximo goleador del equipo: el punta desaparece y Raheem aparece a la espalda de la defensa sorprendiendo y anotando, la friolera de 14 goles. Con todos estos factores, Silva sólo se tiene que preocupar de lo que mejor se le da: crear la jugada del gol.

Parece que estos ajustes son temporales hasta que el catalán encuentre a jugadores de más calidad, con los que desarrollar su juego al 100%. Cosa que nos ha dejado disfrutar de contraataques rápidos y eficaces en los que el equipo también se desenvuelve bien, gracias a las características de la mayoría de sus futbolistas. 

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